dilluns, 22 d’octubre de 2012

SITGES, DÍA GRIS


Un día muy revuelto, llamo a mi madre y me dice que se encuentra muy mal, está con vómitos y diarreas. Yo sigo en Sitges pero ya estoy en Barcelona, no quiero irme para Barcelona para que mi madre no se preocupe por mi, pero me paso todo el día llorando y deprimida. A quien necesito tampoco está allí, mi vida gris de siempre.

Menos mal que la cerveza, la ginebra y la gente que en ese momento me rodea me hace pasar una noche loca en que cambia toda mi tristeza en un a bailar que se acaba el mundo.




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