dilluns, 24 de setembre de 2012

IN DEPENDENCIA


No pensaba ir a la manifestación de la Diada, creo que estuvo muy politizada, pero al salir a la calle para ir al gimnasio, vi un ambiente festivo con un montón de gente convencida y feliz de pedir la independencia de Catalunya, así que no me pude resistir.

Hace dos días mi sobrina Paula me pregunto, ¿Tita tu quieres la independencia de Catalunya? Yo no contesté, sabía que si contestaba mi padre diría algo y volvería a ver su cara de decepción que no soporto. Al final mi hermano contestó por mi, le dijo a Paula que sí quería la independencia porque así lo siento y porque así me lo han enseñado desde pequeñita.

Después de ese día he estado algún día más reflexionando sobre el tema, esta vez creo que mi hermano está equivocado, puedes rebatirlo tete ya que no creo que me influenciarán hacia la independencia desde pequeña en el colegio o por otras vías. Ahora voy hablar solo de mi evolución personal.

En la escuela me relacionaba con la gente en castellano y de aquella época la única política que recuerdo era la que escuchaba en casa, de adolescente e incluso cuando estudié fotografía no había gente a mi alrededor que me pudiera influir en mi pensamiento hacia la independencia y la única política que conocía la seguía escuchando en casa, que en algún momento sí me ha influenciado, y esta, siempre fue en contra de Catalunya, la televisión que he visto, no ha sido la TV3 que pudiera influenciarme hacia un lado, sino que he visto la televisión que se ponía en casa, TV1 y más adelante Tele 5 y Antena 3, donde sí que he escuchado barbaridades sobre Catalunya.

Así que según todo lo que he ido pensando, creo que mi sentimiento viene a partir de oír el odio hacia la tierra que me ha dado todo y me ha visto crecer, el oír día a día palabras en contra del pueblo catalán, donde nunca he tenido ningún problema por relacionarme con todo mi alrededor en mi lengua materna, el castellano. Al ver que se criticaba sin razón todo lo Catalán y siempre dejando a parte los políticos que son unos chupavotos que les importa una mierda el bienestar  y que lo único que hacen es alimentar estos sentimientos hacia ambos lados.

No se si la independencia es factible económicamente o no, pero sé que me sentiría orgullosa diciendo que vivo en un país que se llama Catalunya.  Y que desde Catalunya me encantaría seguir visitando todas las bellezas y toda la gente maravillosa de mi país vecino España, pero sin tener que escuchar este odio hacia todo lo catalán.









6 comentaris:

  1. Muy bien expresado, creo que con tus palabras reflejas el sentimiento de todos los que estuvimos allí manifestándonos.

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  2. Cristina, te comprendo perfectamente. Sin embargo, dudo que poner fronteras ponga solución al odio entre vecinos (sean estos páises, estados, provincias, comunidades o lo que quieras). Hacer que pensemos en el del otro lado como el enemigo es una herramienta muy recurrida y rentable - a la vista está - para la clase política. Para fomentar un sentimiento de cohesión, identidad y pertenencia orgullosa, no hay nada más fácil que buscar un rival, un responsable de todos los males, de todos "nuestros" males. Me provocan (y me han provocado siempre) el mismo nivel de tristeza y rabia estas técnicas y tendencias sociales ya sea entre los nacionalistas españoles, los nacionalistas catalanes, los nacionalistas flamencos (en Bélgica), los nacionalistas valencianos (por citar sólo los de mis vivencias), o los niños de mi clase, que siempre encontraban a alguien a quien marginar para sentirse ellos mejor.
    De lo que leo aquí, tus sentimientos separatistas no te los ha inculcado el discurso nacionalista catalán, pero sí el discurso nacionalista español. Es una pieza distinta del mismo mecanismo. Creo que es importante recordarlo.

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  3. Pues a mí me han encantado tus palabras, Cris, porque creo que es lo que piensa mucha gente que estuvo en la manifestación, la mayoría apolíticos que sólo están cansados de que se les maltrate.
    Es cierto, Sofía, que los políticos juegan con el sentimiento nacionalista para ganar votos, y que la derecha no existiría sin la izquierda y viceversa, justamente por eso Cristina no quería ir a la manifestación, pero por encima de todo eso están los sentimientos.
    Ya no entro en sentirme insultada o herida cuando oigo según qué. Intento escapar de ciertas cadenas de radio, televisión y prensa escrita que sí creo que sólo intentan avivar el fuego (y vivo más tranquila, por cierto), pero sí puedo decirte que se me ponen los pelos de punta cuando oigo Els segadors, me irrita tanta bandera española en los edificios oficiales de Barcelona y me repatéa que gane la roja con jugadores catalanes. Supongo que es difícil explicar un sentimiento, porque escapa a la razón, pero es así y no lo puedo cambiar.
    No tiene nada que ver con odio ni rabia, al contrario, conozco gente maravillosa de otras comunidades que en absoluto se creen el discurso anti-catalanista de algunos partidos políticos. Me gusta España, sus tradiciones, su cultura, su gastronomía, su historia, he viajado por parte de ella y siempre me han tratado bien, pero no la siento propia.
    Desde luego que poner fronteras no eliminará odios, pero hasta ahora tampoco los ha evitado estar unidos en una, grande y libre España que a mí y a muchos no nos representa.

    Olga.

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  4. A mí tampoco me representa esa España de tu última línea, Olga, desde luego que no. Me siento insultada como tú, con los discursos nacionalistas que se basan en atacar al "otro" o en acabar con la diferencia o lo diferente. Y este insulto lo he sentido tanto en el nacionalismo español como en el catalán.

    NO me insultan (como a muchos otros) los deseos separatistas; los respeto profundamente. Me entristecen porque representan el fracaso de un proyecto de convivencia, que creo que sería totalmente posible con una cultura de empatía y respeto. Lamentablemente no es la que tenemos ni la que se fomenta en los medios. Entiendo y respeto los deseos separatistas, con toda sinceridad.

    Vuelvo a la idea de mi comentario anterior: desde mi punto de vista, la separación no resuelve la cuestión del odio, que es a lo que hacía referencia Cristina en su entrada de blog. No resuelve lo que para mí es el problema de fondo y que está relacionado con la cultura del no respeto de identidades diversas y la fácil manipulación de la cuestión identitaria en los medios y por los políticos... fácil precisamente porque lo que tocan no es la razón sino los sentimientos¿?

    Ojalá la provocación en forma de insultos se transformara en una reacción anti medios manipulados y anti políticos egoístas y corruptos.

    Cristina, esto quizás lo debería haber dicho en mi mensaje anterior, pero lo digo ahora por las dudas: te admiro mucho por mostrar tu opinión sin tapujos, como siempre, y por ser tan auténtica. Olga, gracias por participar en el intercambio, me hace seguir reflexionando.

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  5. Quiero añadir algo más a la línea de mi ojalá...

    Ojalá la provocación en forma de insultos se transformara en una reacción anti medios manipulados y anti políticos egoístas y corruptos ..... y pro respeto y apreciación del otro y lo diferente. Creo que esto último debería formar parte del bien común y ser fomentado por todos: representantes políticos, educadores, padres, vecinos, amigos, y toda persona... No quiero mandar toda la responsabilidad a los de arriba, al contrario.

    Tampoco trato de atacar o insultar a nadie ni la opinión de nadie, solo de dar la mía en términos generales. No me da miedo que no estéis de acuerdo conmigo, pero sí que mis palabras se malinterpreten. Con estos temas tan delicados, es fácil que ocurra, especialmente si nuestras posturas no concuerdan totalmente.

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  6. Bueno chicas, parece que yo solo quería explicar mi vivencia para no liarnos con los temas y discursiones entre nacionalismos y hemos llegado al mismo punto de partida.

    Pero hoy se me ha ocurrido una metafora "chenyun" para explicar el punto de vista nacionalista que me ha molado un montón, ahí va:

    Esto era un hijo que hizo la mayoría de edad, con sus padres no se entendía desde hace muchos años, siempre habían peleas, discursiones y odios.
    Ese año empezó a trabajar, llegava el momento de poder vivir su vida, buscar piso y ser independiente.

    Los padres no entendían a su hijo, querer hacer la vida por su cuenta, dejándolos sólos en su vejez, ahora que cobraba se iba por que sentía que necesitaba hacer su vida y no pensaba en ellos, era egoísta, individualista y poco ecológico y económico, creaba otro gasto en casa, luz, agua y todo por un sentimiento de querer hacer su vida y hacer un nuevo camino. ¡Que feo verdad! Viéndolo así lo veo feísimo.

    El hijo hizo caso omiso y se fué, a partir de entonces la relación entre padre e hijos mejoró muchísimo. El hijo estaba pendiente de sus padres cuando lo necesitaban, pero tenía su espacio para vivir su vida como el sentía, cuando iba a visitar a sus padres reían, tenían cosas de las que hablar y su confianza aumentó hasta el punto de querer disfrutar más momentos con ellos sin la tensión que había en el momento de la convivencia.

    Chenyun "Hijo y padres puenden vivir juntos, pero no siempre es lo mejor"

    jajajajaja espero que os haya gustado el cuento yo estoy emocionadísima!!!!

    Lo que no tengo claro es el punto de vista económico, si los hijos vuelven a casa de sus padres para que económicamente sea más factible en epoca de crisis, un estado independiente podría ser una ruina. Aunque pese a la crisis yo estoy disminuyendo gastos y no voy a volver a casa de mis padres, porque, aunque me los quiero muchísimo, necesito mi espacio, mi vida y mi forma de hacer.

    Bueno besotes a las dos!!! Y gracias por contestar, me encanta leer comentarios en el blog.

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