dijous, 6 de desembre de 2012

DESAYUNO EN MAYÚSCULAS



Es un año difícil para mí tanto económica como personalmente pero días como el del desayuno con los compis de la sagrera no tienen precio, soy una tía afortunada y como diría Alaska con una gran vida social.


Gracias a todos los compis de La Sagrera, al capitán que nos obsequió con sardinas, a su ruta guiada por la cofradía de pescadores y gracias al canta-autor que me regaló la sepia que le vimos pescar.

Un día tan afortunado para mí como lo es para el gato de la última foto. Lo recuerdo y me vuelve a salir una sonrisa de felicidad.




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